Recuerdo cómo le cabreaba el "Tic-Tac" del reloj de mi habitación; como si le molestara darse cuenta de que el tiempo seguía corriendo mientras estaba conmigo... Como si quisiera detenerlo para no dejar pasar esos momentos compartidos; hacerlos eternos.
Su incesante insistencia por quitarle la pila para que, de esta forma, al detenerse su "Tic-Tac", el tiempo pasado juntos se detuviera con él.
Su cara de enfado cuando yo me negaba a dejarle pararlo, por el simple hecho de picarle un poco, producía en mi una sensación de júbilo maravillosa. Aunque, al final, él acababa ganando; siempre lo hacía.
Mi debilidad por dejarle salirse con la suya me ha estado persiguiendo desde el día que lo conocí, y aquí sigue; soy inmune a esa sonrisa que tantas veces a producido una en mi.
Pero, volviendo al "Tic-Tac" de mi reloj, creo que realmente la única que lo sentía así era yo; quizá por ello le dejaba quitarle a pila.
No hay comentarios:
Publicar un comentario