miércoles, 4 de diciembre de 2013

He caído, amor, y ya no quiero levantarme.


He caído por el precipicio que se oculta tras el marrón de tus ojos, jamás creí encontrar precipicio tan perfecto, la verdad. Lo cierto es que jamás pensé que caer por él me resultaría tan placentero y, curiosamente, tan desgarrador.. Pero, amor, te has convertido en mi razón; y en mi caos más absoluto.
Dame razones por las que creer que seguir dejándome caer es una gilipollez; intenta hacerme cambiar de idea. Te reto, te reto a que rompas todos mis esquemas (de nuevo), aunque esta vez sea para alejarme de ti.
No serás capaz, créeme, lo intentado.
Me he dado cientos de motivos por los que dejar de sonreír al ver tus ojos, pero "entonces con un gesto haces luz" y, joder, te lo has ganado; te has ganado tenerme rendida a tus pies, como el preso que mira con ansiada esperanza la luz de esa pequeña ventana de su celda. Su libertad. Tú, mi libertad.
No recuerdo cuándo terminé por enamorarme de ti, aunque creo que cada día lo hago un poco más.. Tal vez fue la primera vez que te vi tumbado en mi cama, enredando tus pies entre los míos, sin más ropa que una fina sábana que ni tan si quiera te cubría. El sentimiento de tenerte en mis dominios, de tenerte mío. Sentimiento que, pese a quizá haber perdido esas preciosas vistas para siempre, sigue aquí; se mantiene. Cabezonería, tal vez. Como yo siempre he sido: cabezona.
He recorrido cada milímetro de tu piel con aires de victoria, sintiéndote mío. Haciéndote mío. Bailando al son que marcaban tus latidos sobre mi oreja, un dulce baile del que esperaba no encontrar final jamás. Pero míranos; mírate.. Ni tan siquiera sé si recuerdas estos momentos con el mismo anhelo que yo, o si sencillamente los recuerdas. Si me recuerdas. Si nos recuerdas. Dime, ¿te recuerdas conmigo? ¿Recuerdas el brillo de tus ojos durante nuestras "guerras de cosquillas"? ¿Recuerdas mis rendiciones ante tu mirada victoriosa cuando te colocabas encima mío sujetándome los brazos para que no me moviera? ¿Recuerdas los millones de detalles que tuviste? Las fresas, el chocolate blanco, las sorpresas inesperadas, los "abre, estoy aquí".. "Estoy aquí".. Dime, amor, ¿sigues aquí? Ya no te siento tan mío, ya no veo ese brillo en tus ojos, ni siquiera sé de tu cariño; si sigue ahí, si realmente estuvo alguna vez, si volverá..
De nuevo, te pido razones por las que creer que sigues aquí.
De nuevo, te pido razones por las que creer que todavía existo para ti.

viernes, 4 de enero de 2013

Hacernos eternos...

Recuerdo cómo le cabreaba el "Tic-Tac" del reloj de mi habitación; como si le molestara darse cuenta de que el tiempo seguía corriendo mientras estaba conmigo... Como si quisiera detenerlo para no dejar pasar esos momentos compartidos; hacerlos eternos.
Su incesante insistencia por quitarle la pila para que, de esta forma, al detenerse su "Tic-Tac", el tiempo pasado juntos se detuviera con él.
Su cara de enfado cuando yo me negaba a dejarle pararlo, por el simple hecho de picarle un poco, producía en mi una sensación de júbilo maravillosa. Aunque, al final, él acababa ganando; siempre lo hacía.
Mi debilidad por dejarle salirse con la suya me ha estado persiguiendo desde el día que lo conocí, y aquí sigue; soy inmune a esa sonrisa que tantas veces a producido una en mi.
Pero, volviendo al "Tic-Tac" de mi reloj, creo que realmente la única que lo sentía así era yo; quizá por ello le dejaba quitarle a pila.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Perderte entre las sombras...

¿De qué tienes verdadero miedo? ¿De perderle..? No, te equivocas.
Tu verdadero miedo es no volver a ser tú, una vez que él se haya largado. Perderte entre las sombras...
Pero te contaré un secreto, nunca serás más tú, que cuando él ya no esté.
Cuando estáis juntos sois vosotros; un solo ser, fruto de la unión de ambos. Algo maravilloso, la verdad. Incluso envidiable si, realmente ese ser, irradia felicidad por cada destello de luz proveniente de sus ojos. Ese brillo de ilusión tan mágico; qué ilusos nosotros, pensamos que jamás dejaría de brillar y mira ahora... Ese brillo se va a pagando poco a poco con el paso del tiempo y no, no es culpa nuestra; es sólo que no supimos dejar las sombras, que a veces lo ocultaron, atrás. Las conseguimos disipar, sí; ¿pero hasta cuándo? Vuelven, siempre lo hacen; cada vez con más fuerza y más ganas de apagar ese brillo.
Y no descansan hasta que consiguen ocultarlo por completo; para siempre.
Así que no temas perderte una vez que él ya no esté; mejor teme no volver a tener el valor de darle brillo a los ojos de otro ser.
De darle vida a algo, que quizá consiga devolvértela a ti.

domingo, 14 de octubre de 2012

No me acostumbro a este frío...

Se acabó. Sigue adelante, no mires atrás. Quizá no haga efecto alguno en ti, ver este cuerpo al que le has quitado toda su vitalidad, y al que abandonas con esa frialdad; pero no quieras descubrir...
Una piel marcada por cada uno de los besos que le diste, que se pudre con el paso de los días por la falta de estos...
Unas manos que anhelan las tuyas, con fuerzas casi sobrehumanas....
Unas piernas que esperan impacientes el día que vuelvan a bailar al son de las tuyas...
Unas mejillas que ya perdieron todo su color...
Unos ojos hinchados y hartos de suplicar tu regreso...
Un corazón que se niega a latir, si ya no es por ti...
Una mente bloqueada, atrapada en ese día... El día que decidiste acabar con todo.

No lo superaré, lo sé. No me acostumbro a este frío...
Y quizás el verdadero problema sea que me niego a aceptar esta mierda de realidad, en la que ya no perteneces a mi mundo... Mundo que un día fue nuestro. Pero no, es superior a mis fuerzas...
Así que, tú simplemente vive, sonríe, sé feliz... Yo me limitaré a existir, buscando razones en los recuerdos que quedan de aquel mundo...
Nuestro mundo.


sábado, 1 de octubre de 2011

La pieza clave.

Sueño, hambre y sed desaparecieron. Ahora sólo queda un cuerpo que vaga sin saber hacia dónde dirigirse, ni qué hacer, ni cómo seguir... Es como si alguien le hubiera arrancado la pieza más importante que lo componía, la que le movía a seguir hacia delante, la que le daba fuerzas, la que le permitía seguir vivo... Ya no está, se la han quitado. Así que, ¿qué puede hacer ahora?...
Es como si a una persona que ha dedicado toda su vida a cantar, que vive por y para cantar, le quitarán la voz... ¿Lo entiendes?...
Vivía por y para él y ahora él ya no está. ¿De qué le sirve seguir? Sin esa pieza ya no vale nada. Ya no es nadie. Ya no queda nada dentro de este cuerpo... Es definitivo, ya no puede hacer nada, no puede cambiar nada... Se siente un desecho humano, sin utilidad para hacer nada. Le han quitado aquello por lo que tenía sentido su existencia y, ahora ya, no queda nada de ella. Todo su ser se ha desvanecido, se ha perdido dejando atrás un cuerpo sin vida.
Inútil.